Marido holgazán se rehúsa a ayudar a su esposa en la casa así que ella le enseña una lección

Una esposa le pidió a su marido una y otra vez que la ayudara, pero él no escuchó. Así que ella decidió enseñarle una lección.

Una de las mejores cosas para una relación es mostrar un poco de aprecio, y hacer sin quejas, algo que podrías considerar como una tarea. Parece obvio, pero es algo que este esposo tuvo que aprender por las malas.

Créditos de la imagen: Freepik

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Mientras estaba mirando un partido de fútbol en su casa, la esposa lo interrumpió pidiéndole un favor, que para muchos podría parecer sencillo y nada molesto.

"¿Cariño podrías arreglar la luz en el pasillo? Ha estado parpadeando por semanas ya", dijo la mujer.

Entonces él la miró y dijo con tono malgenioso "¿Arreglar las luces ahora? ¿Parece que tengo el logo de GE impreso en la frente? No lo creo". Ella dejó pasar la respuesta grosera y le preguntó si podría arreglar la puerta de la nevera, ya que no estaba cerrando.

Fuente: Pixabay

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A lo que respondió: "¿Arreglar la puerta de la nevera? ¿Parece que tengo el logo de Westinghouse impreso en la frente? No lo creo". Nuevamente la esposa pacientemente obvió su mala actitud y le preguntó si podría arreglar los escalones de la entrada, pues estaban a punto de romperse.

"No soy un carpintero y no quiero arreglar los escalones", respondió el hombre molesto. "¿Parece que tengo escrito Ace Hardware en la frente? No lo creo. Ya me cansé de ti. ¡Me voy al bar!".

Créditos de la imagen: Shutterstock

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El esposo fue al bar y bebió por un par de horas, hasta que comenzó a sentirse culpable por como trató a su mujer y decidió ir a casa. Al llegar, los escalones habían sido reparados, la luz del pasillo estaba perfecta y la puerta del refrigerador ya cerraba. Todo esto pasó mientras él tomaba unos tragos.

Imagen tomada de: Shutterstock

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El marido sorprendido le preguntó a su esposa cómo hizo para arreglar todo mientras él estuvo afuera. A lo que ella respondió algo inesperado:

"Cuando te fuiste, me senté a llorar afuera. Entonces un buen jovencito me preguntó qué pasaba, y le dije. Él se ofreció a hacer todas las reparaciones y todo lo que yo tenía que hacer era o acostarme con él u hornearle un pastel", explicó la esposa. 

Créditos de la imagen: Shutterstock

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Así que él preguntó: "¿Qué tipo de pastel le horneaste?". Y ella respondió:

"¡Holaaaa! ¿Acaso ves escrito Betty Crocker en mi frente? ¡No lo creo!".

Este chiste sigue haciendo a todos reír a pesar de tener años circulando por todas partes. Comparte esto con tus amigos y sácales una carcajada también.

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