A los 72 años, criado entre lobos y rescatado a los 19, le cuesta vivir entre los humanos

Cual Tarzán, pero en España. Así vivió un hombre en las entrañas de una manada de lobos que lo adoptaron como uno más del clan. Su historia es sencillamente impactante y en ocasiones difícil de creer.

“Les robé un cacho de carne y de repente ¡zas! la madre me lo quitó de la boca, gruñéndome. Creí que iba a matarme, pero no. Me dio un trozo, me lamió y me acurruqué con ella. Hoy en día esa es la única mamá que reconozco”, rememoró  Marcos Rodríguez Pantoja, para medios locales.

Con 72 años, vive incómodo en oportunidades y ahora el invierno hace estragos en su cuerpo. Extraña quizá el pelaje denso de sus compañeros de jauría.

En 1965, un guardabosques lo encontró y fue un impacto ver su cabellera larga, su vestimenta de vagabundo salvaje. Muchos aún no creen su historia y su andar es enredado.

Melchor y Araceli fueron su padre y madre. La progenitora murió y luego el padre lo vendió a un ranchero. Su amo también falleció y terminó muy solo en Sierra Morena. En la dura realidad se vio tomando leche directamente de las cabras y vacas. Luego tuvo su primer encuentro con lobos.

VIDA CITADINA

Juan Gálvez, hijo de un doctor, fue una de las personas que trató de rescatarlo, pero Marcos terminó trabajando para un local nocturno, en donde sus dueños se aprovecharon de la ignorancia del hombre lobo y le hicieron vender marihuana a adictos diciéndole que era “medicina”.

De hecho los compradores la solicitaban como “tratamiento” o “la medicina”.

En 1975 conoció a Gabriel Janer Manila, un antropólogo que prestó atención a su comportamiento y relatos y sí creyó en él.

“Lo que ocurre es que Marcos no cuenta lo que sucedió, sino lo que él cree que sucedió”, explicó Manila, autor de una tesis y una novela sobre el caso.

EL HOMBRE LOBO

Contaba que dormía sobre periódicos en el suelo, La comida la tomaba con las manos, oyó voces desde una caja y pensó que era algo extraño y lo destrozó: era un radio.

“Me humillaban. Aprendí a odiar y a tener vergüenza. La he pasado muy mal entre los humanos”, contó con nostalgia Marcos.

La miseria tocó a Marcos y caminó errante por Málaga hasta que fue recuperado por un oficial retirado de nombre Manuel Barandela. Desde entonces, es un gallego adoptado.

"El Hijo de los Lobos", "El Hombre Lobo": son estos los motes con que lo conocen. Hasta el amor tocó a su puerta y mujeres le declararon su admiración y pretensiones.

“Las mujeres tiran mucho y ya huelo mucho a humano”, dijo con irreverencia.

Al rememorar su vida entre lobos, dice que la extraña siempre y se queja de varias cosas humanas, pero ve bastante televisión.

TIERNO DEPREDADOR

En China, la realidad fue otra. Una familia adoptó a un tierno cachorro salvándolo de los peligros de la calle, según suponían.

Para su sorpresa, este bello animal podría defenderse al crecer sin ningún problema, porque aunque en ese momento era una tierna bola de pelo, en varios días se convertía en un poderoso ejemplar.

Fuente: Shutterstock

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Un oso que alcanzó los 110 kilogramos dejó sin palabras a la familia que tuvo que pedir refuerzos para dejar al animal en un lugar seguro, para humanos y para él, su mascota al final de la historia. ¡Conócelo aquí!

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