Una mujer tenía una cita con el ginecólogo

La cita de esta mujer con un ginecólogo es una que ella nunca olvidará y a la que nunca regresará.

Todos sabemos que la vida no es fácil. Estando llena de buenos y malos momentos, mantener la cabeza en alto es imposible sin tomarla a veces con un poco de gracia y humor. Es por eso que te traemos este breve chiste.

¿A quién no le gusta reírse? Si es la mejor medicina que existe para todos los males. Y es que cuando todo parece ir mal en nuestras vidas, cuando nos reímos se nos olvida ese trajín, ese mal momento que estamos atravesando.

Una sonrisa en nuestro rostro y ya nos sentimos bien, aunque sea por un pequeño momento.

Imagen tomada de: Freepik

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Sin más que decir, te darás cuenta de por qué esta mujer se avergonzó con su doctor una vez que leas el divertido relato.

LA TOALLITA

Tenía programada una cita con el ginecólogo más adelante en la semana. Una mañana temprano, recibí una llamada de la oficina del doctor para decirme que me habían reprogramado la cita para esa mañana a las 9:30 am.

Acababa de mandar a los niños al colegio y a mi esposo al trabajo, y ya eran las 8:45 am.

El viaje al consultorio siempre me tomaba aproximadamente 35 minutos, así que no tenía tiempo de sobra. Como la mayoría de las mujeres, me gusta esforzarme un poco más por la higiene al realizar esas visitas, pero esta vez no iba a poder hacer todo el esfuerzo.

Entonces, subí las escaleras, me quité las pijamas, mojé la toallita que estaba al lado del lavamanos y me lavé rápidamente esa área para asegurarme de que estuviera al menos presentable.

Tiré el paño en la canasta, me puse algo de ropa, subí al auto y corrí a mi cita.

Imagen tomada de: Freepik

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Estuve en la sala de espera solo por unos minutos cuando me llamaron. Conociendo el procedimiento, me puse sobre la silla y simplemente miré hacia el otro lado de la habitación, imaginándome en París o en algún otro lugar a un millón de kilómetros de distancia.

Me sorprendió un poco cuando el médico dijo: "Vaya, hemos hecho un esfuerzo extra esta mañana, ¿cierto?". No respondí.

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Después de la cita, solté un suspiro de alivio y me fui a casa. El resto del día fue normal... Hice algunas compras, limpié y cociné. Después de la escuela, cuando mi hija de seis años estaba jugando, gritó desde el baño: "Mamá, ¿dónde está mi toallita?".

Le dije que tomara otra del armario, pero ella respondió: "No, necesito la que estaba aquí junto al lavamanos, tenía purpurina y escarcha guardadas en su interior".

Nunca volveré a ese médico otra vez ... Nunca.

Compartido por Bored Daddy, no hay una sola mujer que no se haya reído incontrolablemente por esto. Tendrás que compartirlo.

MARIDO HOLGAZÁN SE ARREPIENTE DE SERLO

En otro buen chiste que representa el día a día de las mujeres amas de casa, tenemos a este hombre que se arrepintió de no haber ayudado a su esposa en los quehaceres del hogar.

Mientras él observaba un partido de fútbol en la sala de la casa, la esposa lo interrumpió pidiéndole un simple favor.

"¿Cariño podrías arreglar la luz en el pasillo? Ha estado parpadeando por semanas ya", dijo la mujer.

Entonces él la miro y le respondió con mal genio: "¿Arreglar las luces ahora? ¿Parece que tengo el logo de GE impreso en la frente? No lo creo".

Imagen tomada de: Shutterstock

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Ella dejó pasar dicha respuesta grosera y luego le preguntó si podría arreglar la puerta de la nevera, ya que no estaba cerrando apropiadamente.

"¿Arreglar la puerta de la nevera? ¿Parece que tengo el logo de Westinghouse impreso en la frente? No lo creo", respondió el hombre.

Otra vez, la mujer muy pacientemente obvió su mala actitud y le preguntó si podría arreglar los escalones de la entrada de la casa, pues estaban a punto de romperse.

"No soy un carpintero y no quiero arreglar los escalones", respondió el hombre molesto. "¿Parece que tengo escrito Ace Hardware en la frente? No lo creo. Ya me cansé de ti. ¡Me voy al bar!".

Imagen tomada de: Shutterstock

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El sujeto se fue de la casa, se dirigió al bar más cercano y bebió por un par de horas hasta que comenzó a sentirse un poco culpable sobre cómo trató a su esposa más temprano, así que decidió regresar a su hogar.

Cuando llegó, los escalones habían sido reparados, la luz del pasillo estaba perfecta y la puerta del refrigerador no tenía ningún detalle. Todo esto se reparó mientras él estaba en el bar bebiendo.

El marido, sorprendido, le pregunta a su mujer cómo hizo para reparar todo lo que había que arreglar en casa mientras él estuvo afuera sólo por ese par de horas, a lo que ella respondió que un hombre la había ayudado a cambio de ‘algo’. No te pierdas su sorpresiva e hilarante respuesta.

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