"Cuando verifiqué mi primera muerte, sentí miedo puro": médica intensivista discute la muerte

La doctora Aoife Abbey corría por el hospital lo más rápido que podía para llegar a un paciente con un paro cardíaco. Sabía que, si no lo alcanzaba, el paciente moriría en segundos.

"A la gente no le gusta cuando corro", dijo Aoife, de 35 años, una trabajadora de cuidados intensivos en el Hospital Universitario de Warwickshire.

"Cuando la gente me ve corriendo, se detienen en seco y parecen preocupados. Incluso si solo me apresuro a comprar un chocolate caliente", comentó.

Cuando su localizador suena con una llamada urgente, ella nunca sabe qué esperar.

"Cualquier cosa puede pasar, no hay dos días iguales", dijo Aoife, cuyos turnos duran 12 horas y media, a menudo durante la noche.

Los pacientes pueden ser ingresados en cuidados intensivos por cualquier cantidad de horas o meses. "Una vez tuve un paciente en cuidados intensivos durante nueve meses, pero a veces tardan una hora o menos porque mueren", contó.

Gracias a su trabajo, Aoife, que vive en Leamingon Spa, realmente observa el borde de la vida y la muerte.

"Hacemos nuestro mejor esfuerzo para salvar vidas. Puede dar miedo, pero también reconocemos cuándo va a ocurrir la muerte. La muerte es algo común, sucede. Parte de nuestro trabajo es saber cuándo”.

Entre tantas historias, recordó a una mujer de unos 80 años llamada Diana, que estaba en cuidados intensivos con insuficiencia cardíaca en etapa terminal, incapaz de respirar el oxígeno suficiente para sobrevivir sola, tenía una máscara de ventilación grande e incómoda en la cara.

Diana tenía dos opciones, y el trabajo de Aoife era explicarlas. "Podría seguir usando la máscara durante las próximas horas, sabiendo que era más probable que muriera con la máscara atada a la cara, o podría quitársela y saber que al hacer esto moriría muy rápido".

La enormidad de confrontar a alguien con este tipo de decisión pesaba mucho en Aoife. "Puede ser aterrador hablar con la gente sobre su propia muerte, especialmente cuando se habla de que ocurrirá muy pronto. Nunca te acostumbras”.

“Algunas personas dicen que está bien. Hablé con una señora de 101 años sobre la reanimación cardiopulmonar en caso de que su corazón se detuviera. Ella se rio de mí y dijo: '¿Crees que voy a vivir para siempre?'”.

"Muchas veces no es una opción. No estás diciendo ¿quieres morir o vivir? En ocasiones estás explicando que no puedes arreglarlo". En el caso de Diana, ella estaba contenta de irse.

"Le retiramos la máscara y su cara Diana se iluminó. Ella sonrió ampliamente y dijo cinco palabras que siempre serán especiales para mí: 'Ah, eso es un alivio'”.

"Pidió una bebida, con la que su esposo la ayudó, y luego murió en cinco minutos".

La carrera de Aoife casi se descarriló antes de que comenzara. "El cuidado intensivo es una especialidad mal conocida. Y como médico de cabecera, cuando le dije a un consultor que era lo que quería hacer, dijo que no era un lugar para una mujer".

Afortunadamente, siguió el consejo de su madre y dice que el sexismo no es algo con lo que se haya encontrado desde entonces. 

"Hay mucho estrés en el sistema y no se necesita mucho para que colapse. Necesitamos más camas. Necesitamos más enfermeras. Me gustaría que los profesionales de la salud recibieran un mejor pago”, expresó. Sin duda, nada hace más feliz a Aoife que ver a un paciente recuperarse.