Mujer es sentenciada a 2 meses de cárcel por abofetear a hijo que no quería bañarse

“La reprensión ante una eventual desobediencia del menor nunca puede justificar el uso de la violencia que la acusada ejerció”, ha concluido la Audiencia de Pontevedra tras un hecho que se suscitó en un hogar de Pontevedra en mayo de 2018.

Una madre acaba de confirmar las consecuencias de propinarle un par de bofetadas a su hijo de 10 años porque no quería ducharse.

Tal hecho ha originado una condena de dos meses de prisión por un delito de maltrato en el ámbito de la violencia doméstica.

Madre e hijo en la sala. Fuente: Shutterstock

Madre e hijo en la sala. Fuente: Shutterstock

La Audiencia de Pontevedra también ratificó que, dado a que carece de antecedentes, la pena de cárcel se sustituya por dos meses de jornadas de trabajos en beneficio de la comunidad.

Niño con los brazos cruzados. Fuente: Shutterstock

Niño con los brazos cruzados. Fuente: Shutterstock

De igual manera, establecieron una prohibición de acercamiento al menor durante seis meses, al tiempo que ordena que se notifique la resolución a todos los perjudicados, especialmente al padre del menor, aunque no se hayan mostrado parte en el juicio oral
.

La sentencia estableció que, la noche del 20 de mayo del 2018, la pontevedresa -que convive con su hijo que por entonces tenía 10 años- le pidió a este que se duchase.

Niño de espalda. Fuente: Shutterstock

Niño de espalda. Fuente: Shutterstock

Ante la negativa del pequeño, derivó en una discusión verbal que la madre culminó con un par de bofetadas que le causaron al niño inflamaciones en ambas mejillas.

“La reprensión ante una eventual desobediencia de la menor nunca puede justificar el uso de la violencia que el acusado ejerció”, fundamentó la audiencia.

Niño sentado solo. Fuente: Shutterstock

Niño sentado solo. Fuente: Shutterstock

Los magistrados reconocen que los progenitores tienen la facultad de corregir a sus hijos, algo que queda integrado dentro de los derechos y obligaciones que surgen de la patria potestad.

Pero inciden que esto “solo puede concebirse orientada al beneficio de los hijos y encaminada a lograr su formación integral. Tiene como límite infranqueable la integridad física y moral de estos”.