Tras años de intentar y 5 hijos, mamá finalmente está feliz de dar a luz a una hija

Una madre que le dijo a su pareja que no iba a dejar de tener hijos hasta conseguir una niña pasó 16 años intentando tener una hija, y terminó siendo madre de seis.

Lysa Martin, de 42 años, oriunda del norte de Londres, desesperadamente quería tener una hija. Pero cada vez que quedaba embarazada, daba a luz a otro varón. Antes de cumplir los 40 años, teniendo ya 5 varones, decidió intentarlo una vez más. Lysa apenas podía creerlo cuando por fin dio a luz a su tan esperada hija, Riyah.

Durante lo que denomina su "obsesión"; la determinada mamá investigó todo método imaginable, desesperada por cambiar su suerte. Lysa cuenta que "lo intenté todo para tener a mi princesa. Busqué en línea, revisando foros y leyendo cada mito y cuento de abuela que existe".

CURIOSAS TÉCNICAS

"Descubrí que una dieta acídica hace más probable el tener una hija, así que comencé a comer cítricos, como naranjas, y dejé mis favoritos, las papas fritas y comidas picantes. Compré tiras medidoras de PH en internet y comencé a hacerle pruebas a mi orina, a ver si mi dieta era suficientemente ácida. Cuando supe que no lo era, me tragé más de las comidas correctas, y abandoné las incorrectas."

Lysa también comenzó a tomar suplementos de magnesio, que supuestamente ayudan. "También tuve que planificar cuándo tener sexo", dice. Muchos creen que el "método Shettles" puede ayudar a concebir un género específico. El Dr. Shettles determinó que el esperma tiene distintas características dependiendo de si es masculino o femenino.

Creía que el esperma femenino es más lento, más resistente y que sobrevive por mayor tiempo que el masculino, así que si tenías sexo al principio de tu lapso de fertilidad, el esperma seguiría vivo para fertilizar el óvulo, haciendo más probable concebir una niña.

SEXO RESTRINGIDO

Lysa cuenta que "le dije a mi pareja que no podíamos tener sexo cuando estuviera ovulando, leí que si lo hacíamos, terminaríamos con otro niño. En vez de eso, sólo permití que tuviéramos sexo cuatro o cinco días antes de ovular. Si mi pareja quería sexo después de eso y era cerca de mi ovulación, le decía que no era una opción".

La madre explicó que si bien estaba muy emocionada por tener un sexto bebé esperando que fuese una niña, su pareja, Mark Lendore, de 43 años, estuvo reacio al principio. Según Lysa, "cuando le dije que quería otro bebé, dijo que no había forma de que tuviéramos más. Digamos que tuve que sacar el vino tinto para cambiar su opinión".

Lysa admite que el deseo de tener una hija se adueñó de su vida. "Me obsesioné. Era lo único en lo que podía pensar. Quería una hija y sentía que no me detendría por nada hasta obtenerla".

"Como vengo de una familia muy dominada por varones, todos creían que nunca tendría una niña, ¡lo cual me hizo sentir aún más determinada a demostrar que se equivocaban!"

Después de tener a su primer hijo, Lysa esperaba que el segundo fuese una niña. Cuando tenía siete meses de embarazo con el segundo, mi mamá, Sonia, tristemente falleció tras ser diagnosticada de cáncer de mama. Ella también quería que tuviese una niña. Me pidió que si tenía una le pusiese Riyah, así que cuando tuve otro varón, a pesar de que lo adoraba, me sentía triste de no poder cumplirle el deseo a mi mamá".

Lysa eventualmente sintió lo mismo tras tener otros tres varones.

"Cada vez que tuvimos a otro varón, la gente decía pobrecita, o mejor suerte la próxima. Por supuesto que amamos a nuestros hijos incondicionalmente, pero era decepcionante seguir enterándonos de que no tendríamos una niña."

En su tercer embarazo, Lysa descubrió el sexo en un examen a las 20 semanas, y al saber que era un varón, se sintió triste el resto del embarazo. Tras cinco embarazos, Lysa notó que el sexto se sentía muy diferente. En vez de estar drenada, "estaba llena de energía, limpiando la casa, anidando como loca. Mis senos no crecieron en mis otros embarazos, pero en éste, ¡eran enormes! El bebé también se movía mucho más".

"A las 20 semanas, me aseguré de decirle al radiólogo que no quería saber el sexo, pera ella estaba en entrenamiento, y mientras me hacía el examen dijo sin querer que ella se movía sin parar."

"Mi corazón dio un brinco, e intenté no ilusionarme demasiado en los meses que quedaban, en caso de que se equivocara y en realidad fuera un varón". A los nueve meses, Lysa entró en labor de parto y dio a luz en una piscina de partos.

"El segundo en el que pujé y saqué a mi bebé, lo saqué de entre mis piernas y le di la vuelta para ver si era un niño o una niña. La partera me gritó porque accidentalmente había sumergido la cabeza del bebé bajo el agua, pero yo estaba en otro mundo, finalmente tenía a mi hija. Fue el mejor regalo que pude haber pedido."

Lysa se apertrechó de vestidos con vuelitos y dice que tener una niña cambia la dinámica de su hogar lleno de varones (Rhys, de 22 años, Recoe, de 18 años, Romario, de 15 años, Reyon, de 9 años, y Rakai, de 6 años).

Dijo que "es afortunado que sus hermanos adoren a su hermanita, porque ella es la que manda. A pesar de tener tantos niños en nuestra casa, siempre ha sido muy calmada, pero Riyah, con tres años, le ha dado la vuelta a todo. Es peleona, exigente, y mis capacidades maternales salieron por la ventada, ella siempre logra lo que quiere."

Lysa agregó que "tras años intentando, estuve muy feliz de obtener a mi princesa, y estoy convencida de que es un regalo de mi mamá. Ella estaría tan feliz de saber que le puse de nombre Riyah Sonia", y que "nunca sabré cuál de los varios métodos y trucos que usé me ayudaron a tener a una niña. o si fue un accidente, pero estoy aliviada de que mi obsesión de querer una niña por fin haya llegado a su fin."

Lysa concluyó diciendo que su cuerpo también lo agradece, bromeando con que "sólo tomó 18 años y seis niños"

Otro pequeño que sabe muy bien lo que es ser único es un pequeño asturiano, el único niño en todo su pueblo.

Él asegura estar muy bien solo, no le importa ser el único en su comunidad y dice que su mejor amigo es su perro.

Adrián Beovides es el único niño que hay en su pueblo, el concejo asturiano de Yermes y Tameza. Para él eso no es un problema y se muestra muy seguro de sí mismo.

El desplome de las estadísticas de natalidad en Asturias no es un secreto y en Concejos como Yermes y Tameza no hay nacimientos desde 2005.

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