Hijos de Joan Crawford: por qué su hija acusó a su madre de violencia doméstica

Christina, la hija mayor de la estrella de Hollywood, reveló la peor cara de su famosa madre en un polémico libro.

Lucille Fay Le Sueur, mejor conocida como Joan Crawford, nació en San Antonio, Texas el 23 de marzo de 1904.

Comenzó su carrera como bailarina en diversas compañías teatrales antes de debutar como corista en Broadway.

Joan Crawford.| Fuente: Getty Images

Joan Crawford.| Fuente: Getty Images

En el año 1925 consiguió su primer contrato cinematográfico con la Metro Goldwyn Mayer y durante las décadas de los años 1930, 1940 y 1950, se convirtió en una de las actrices más aclamadas y mejor pagadas de su tiempo.

Joan se casó cuatro veces, pero no tuvo descendencia con ninguno de sus esposos. Aparentemente, Crawford sufrió hasta siete abortos naturales antes de decidir adoptar a sus cuatro hijos, Christina, Christopher, Cathy y Cyndi.

A los 35 años llegó a su vida la primera: “Fui su primogénita, su bella niña y preciosa princesa, la nenita de cabellos de oro que tanto había deseado”, reveló  Christina.

Joan Crawford y su hija Christina tocando el piano.| Fuente: Getty Images

Joan Crawford y su hija Christina tocando el piano.| Fuente: Getty Images

Sin embargo, Joan apenas tuvo relación en los últimos años de su vida con sus dos hijos mayores.

Con Christopher rompió cualquier tipo de relación cuando el chico tenía 14 años, con Christina solo se comunicaba mediante cartas.

En los tiempos previos a la muerte de la artista, los cuatro hermanos Crawford se veían a escondidas.

En las memorias de su vida junto a su madre, tituladas “Queridísima mamá”,  Christina no duda en revelar todo tipo de detalles acerca de su relación con la actriz.

Joan Crawford con sus hijos Christopher y Christina.| Fuente: Getty Images

Joan Crawford con sus hijos Christopher y Christina.| Fuente: Getty Images

Como cuando frente al cuerpo embalsamado de su madre dice: “Sé que en realidad ya no estás aquí conmigo, madre. Solo quiero decirte que te amo, que te perdono. Dios nos ha liberado, mami querida. Vete en paz”.

En el libro, la primogénita revela que descubrió que su progenitora “tenía conexiones con el hampa desde su adolescencia” y que así conoció a una leyenda de la mafia judía, Meyer Lansky, quien facilitó su adopción en el Estado de Nevada, ya que en California, para el momento, existían leyes que no permitían que las mujeres solteras llevaran a cabo dicho proceso.

Joan y Christina luciendo el mismo vestuario.| Fuente: Getty Images

Joan y Christina luciendo el mismo vestuario.| Fuente: Getty Images

A pesar de las terribles historias que cuenta más adelante, Christina asegura que en sus primeros años Crawford se dedicó a ella, incluso de manera obsesiva: “Guardaba cualquier mechón que cortaran de mi cabeza, todos los dientes que se me caían”.

Siendo una niña, la acompañaba en los rodajes y las dos se mostraban frente a la prensa como el vivo ejemplo de la felicidad. Pero aparentemente, la realidad era muy distinta.

En el libro, la autora habla de años de maltrato psicológico y golpes con objetos, afirma que antes de los seis años Crawford ya había roto cinco peines en su trasero durante sus palizas.

Christina y Joan frente a una chimenea.| Fuente: Getty Images

Christina y Joan frente a una chimenea.| Fuente: Getty Images

También, cuenta que les despertaba, a ella y a su hermano, en plena noche y les obligaba a limpiar la casa en un ataque de histeria.

Y explica que, como de pequeña Joan padeció desnutrición, no dejaba que sus hijos dejasen comida en el plato. No había otra opción, así la comida hubiese estado una semana en el plato.

“Dediqué más de veinticuatro años a cerciorarme de que mi queridísima mamá me amaba, a tratar de ganar su aprobación y aceptación para que no se enfadase tanto que también me hiciera desaparecer”, escribió Christina.

Joan Crawford con sus hijas gemelas Cathy y Cyndi.| Fuente: Getty Images

Joan Crawford con sus hijas gemelas Cathy y Cyndi.| Fuente: Getty Images

“Desde que tengo memoria se nos prohibía abandonar la cama por las noches para ir al baño o para beber agua sin permiso. En ocasiones gritábamos a todo pulmón sin que nadie acudiera”, afirma en otras crudas declaraciones.

Ya como adulta, Christina cuenta que la decadencia de la actriz en Hollywood amargó todavía más su carácter. Con papeles de serie B y alejada del éxito de antaño, Crawford se entregó a la bebida, lo que le impidió “trabajar más de un día seguido”.

Sin embargo, no todos creen las terribles historias narradas por la primogénita de Joan, comenzando por las dos hijas menores de la famosa estrella, quienes la recuerdan como una “madre estricta pero cariñosa”.

Joan Crawford durante la filmación del la película "Trog".| Fuente: Getty Images

Joan Crawford durante la filmación del la película "Trog".| Fuente: Getty Images

Lo mismo aseguraron exmaridos, secretarios, personal de servicio y otras celebridades amigas. En cambio, su segundo hijo Christopher apoyó el libro de su hermana, y actrices como Helen Hayes, June Allyson o Betty Hutton confirmaron algunos de los abusos de los que fueron testigos.

Su compañera en “Alma en suplicio”, Eve Arden, contó que Crawford fue “una buena mujer”, hasta que el alcoholismo y su trastorno bipolar alteraron su comportamiento.

Décadas después de la publicación en inglés de “Queridísima mamá”, hay algo seguro, el libro marcó las vidas de ambas mujeres, hasta el punto de que ya no se habla de Joan Crawford sin aludir a la mala relación con su hija y no se habla de Christina sino por sus memorias.

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