Madre comparte los detalles de la terrible noche cuando perdió a sus dos hijos

Los pequeños niños de Vanessa Robinson, Chase, de ocho años, y Tyler, de seis, murieron por envenenamiento accidental por monóxido de carbono hace ocho años.

Para Vanessa Robinson, quien era madre soltera, quedarse dormida junto a sus niños Chase y Tyler era frecuente. Ellos saltaban a su cama en el medio de la noche. Y cuando no lo hacían, se pasaban a la cama del otro.

Así que aquella noche, cuando entraron en la habitación de Vanessa, llorando, y se metieron en la cama, ella los consoló con abrazos y se volvieron a dormir.

Pero desgarradoramente, Chase y Tyler nunca se despertaron. Vanessa, de 37 años, se despertó, pero sintió un dolor agonizante y experimentó la peor pesadilla de un padre mientras miraba a sus hijos.

"Vi a mis hijos acostados en mi cama y sabía que algo andaba terriblemente mal", dijo Vanessa, de Victoria, Australia, a Mirror Online.

Confundida y apenas capaz de moverse, logró llamar a una ambulancia y a su exmarido antes de que los paramédicos asistieran a la escena.

Fue solo más tarde, mientras estaba en el hospital, cuando descubrió que Chase y Tyler habían muerto por envenenamiento accidental con monóxido de carbono (CO). Un calentador de gas en otra habitación de su casa había filtrado el gas incoloro e inodoro, que ella y los niños habían inhalado.

Mientras sus hijos perdieron la vida, Vanessa sufrió una intoxicación aguda por CO y rabdomiolisis, donde el músculo dañado se descompone.

Exactamente ocho años después de la tragedia del 30 de mayo de 2010, la madre valiente lucha para aumentar la conciencia vital sobre el envenenamiento por CO accidental.

Ella ha creado The Chase and Tyler Foundation, una organización benéfica independiente que trabaja para prevenir ese tipo de intoxicación. "El accidente todavía se siente como si hubiese sido ayer", dijo.

"Después del accidente, las personas me decían cosas y no se daban cuenta de que sus palabras eran insensibles, como 'Puedes tener más hijos', 'Al menos se marcharon en silencio', 'Están con Dios ahora'. La gente no sabe qué decir”.

"Chase y Tyler se adoraban. Ellos disfrutaban del fútbol, ​​montaban en mini motos, jugaban en patinetes y veían la televisión. "Siempre estaban juntos y, por lo general, como niños, siempre luchando entre ellos", dijo Vanessa.

Un día antes del accidente, Vanessa cree que todos veían películas juntos, aunque se esfuerza por recordar.

"Tengo problemas de memoria por el accidente", explicó. Fue en las primeras horas del día siguiente cuando Chase y Tyler se metieron en su cama, llorando, antes de que todos se durmieran juntos.

"No puedo recordar lo que dije a Chase y Tyler. Solo sé que se metieron en mi cama mientras lloraban, obviamente debido a la intoxicación por CO, y que estábamos todos juntos y volvimos a dormir. Nunca se despertaron".

Vanessa descubrió que sus hermosos hijos habían fallecido en el hospital. Ella no lo supo hasta que despertó, y no comprendía nada.

Ella estuvo hospitalizada durante mes y medio, recuperándose de las heridas. Por mucho tiempo no pudo usar su brazo izquierdo. Necesitaba ayuda incluso para vestirse. Además, hubo daños a su memoria por la hipoxia.

"Tomo un poco de analgésicos todos los días. Las cicatrices emocionales son las peores heridas de todas, que nunca sanarán", expresó.

Al salir del hospital, Vanessa se mudó con su madre. "Estaba muy sedada debido a las lesiones físicas, además de sufrir un shock postraumático que fue una bendición disfrazada”, dijo.

En la casa donde ella vivía con sus hijos, no había alarma de monóxido de carbono. La casa estaba ubicada en Mooroopna, al norte de Melbourne.

Vanessa confesó que desconocía que las personas pudieran sufrir envenenamiento por monóxido de carbono por los electrodomésticos de gas o combustible.

Ahora, ella está decidida a salvar la vida de otras personas, por eso creó una fundación “The Chase and Tyler Foundation” y la Semana de Conciencia sobre el Monóxido de Carbono.

Asimismo, ha iniciado discusiones con el parlamento australiano para el mantenimiento obligatorio de aparatos de gas y alarmas de CO, a través de campañas públicas.

"Siento que si las personas pueden armarse con tanta información educativa como sea posible con respecto a los aparatos que queman gas y combustible, es mejor". De este modo, Vanessa ofrece algunas recomendaciones, tales como:

• Servicio anual de aparatos que queman gas o combustible

• Asegurar una ventilación adecuada para operar aparatos que queman gas y combustible

• Instalar una alarma de CO

• Aprender sobre los signos y síntomas de monóxido de carbono

Tras la pérdida de sus pequeños, Vanessa se arrepiente de no haber disfrutado más con ellos. "Estaba tan ocupada con cosas que no importaban, que me impidió conectarme con mis hijos y compartir esos momentos tan especiales como saltar en el trampolín, armar a Lego o dibujar", dijo.

 Para finalizar, mencionó que los síntomas del envenenamiento por monóxido de carbono pueden incluir dolores de cabeza, náuseas, dificultad para respirar, mareos y pérdida del conocimiento.

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