Mamá se niega a abandonar a hijo discapacitado y debe divorciarse. 29 años después, él va a Harvard

"Una buena madre vale cien maestros de escuela", George Herbert.

En el caso de Ding Zheng, que nació con parálisis cerebral en la provincia china de Hubei y estudia derecho en la Universidad de Harvard, su madre Zou Hongyan vale más que mil maestros de escuela y más.

Cuando Zheng nació el 18 de julio de 1988, el médico que lo trajo al mundo le sugirió a su familia que sería mejor que lo dejaran morir, puesto que sería un discapacitado mental o paralítico, reportó New China.

Zou Hongyan quedó en shock.

"Debemos renunciar a este bebé. Él hará que nuestra vida sea miserable", dijo su esposo. Sus "racionales" palabras lastimaron profundamente a Zou.

El cuarto día después de dar a luz, Zou logró ir a la unidad de cuidados intensivos donde estaba su bebé, solo para encontrarlo especialmente "callado” después de que una enfermera le inyectara medicamentos.

La madre de 25 años había sufrido lo suficiente trayendo a este niño al mundo. Había pasado por desmayos, se había forzado a dejar su hábito de dormir hasta tarde, para convertirlo en uno de leer poemas para el entrenamiento prenatal por las mañanas.

Había recorrido un largo camino hasta el mercado para comprar verduras frescas para proporcionarle una mejor nutrición para el niño en su útero, y se había obligado a comer incluso cuando padecía de náuseas matutinas.

Pero su hijo estaba en una situación potencialmente mortal después de sufrir hipoxia intrauterina debido a la negligencia médica del hospital, dejándola con la opción de retirar al bebé del soporte vital o de mantenerlo con él. Ella probablemente terminaría viviendo una vida difícil cuidando a un niño físicamente discapacitado o incluso paralítico.

"¡No! ¡No dejaré que mi niño muera! Me sentí muy feliz cuando sus pequeños pies patearon suavemente mi abdomen, y su corazón latió junto con el mío”, dijo Zou.

"Eres demasiado terca para escuchar los consejos del médico. Serás tú quien cuidará al bebé", dijo el esposo de Zou.

Sin embargo, ella no cambió de opinión y comenzó el largo viaje de entrenamiento de rehabilitación para Ding. Zou se divorció de su esposo debido a sus diferencias sobre si criar a Ding.

"De todas las discapacidades, tenía mucho miedo de que Ding Zheng tuviera una discapacidad mental", recordó Zou.

Ella comenzó a llevar a su pequeño al Hospital Provincial de Medicina Tradicional China de Hubei para estudiar su inteligencia cuando tenía menos de 100 días de nacido.

Con un tratamiento continuo, finalmente llegó el día en que el médico dijo que el nivel de inteligencia de Ding era normal después de que el niño cumplió un año de edad.

"Nada fue más tranquilizador que la noticia de que mi niño precioso tenía una inteligencia normal", dijo Zou a New China.

Sin embargo, debido a las neuronas motoras dañadas en su cerebelo, a Ding se le dificultaban los deportes: no pudo sostener cosas sino hasta que cumplió el primer año, aprendió a levantarse a los dos, caminó a los tres y saltó a los seis. Zou inculcó la perseverancia en su hijo y nunca lo dejó rendirse.

Los tratamientos del muchacho eran costosos y Zou no era adinerada. Con el fin de ganarse la vida y tratar la enfermedad de Ding, ella desempeñó varios trabajos de medio tiempo.

El 5 de junio de 2008, la doctora Xiao Daiqi del Hospital Provincial de Medicina Tradicional China Hubei presentó un certificado médico que afirmaba que la inteligencia de Ding era normal, a pesar de que había sufrido de hipoxia intrauterina al nacer.

Xiao Daiqi, de 75 años, era doctora en el departamento de pediatría en el Hospital, y afirmó que si no hubiera sido por la perseverancia de su madre, Ding no hubiera evolucionado hasta donde llegó.

"Muchos pacientes con daño cerebral hipóxico tienen baja inteligencia. Creo que, en el caso de Ding Zheng, el apoyo inquebrantable de su madre para un tratamiento temprano y continuo para él desempeñó un papel clave en su recuperación", dijo.

Ding se graduó de la Facultad de Ciencias Ambientales e Ingeniería de la Universidad de Pekín, y luego se matriculó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Pekín en el mismo año.

En marzo de 2016, Ding fue admitido por la Facultad de Derecho de la Universidad de Harvard después de trabajar como abogado durante un año.

"Nunca me había atrevido a postularme para la Universidad de Harvard, pero mi madre siempre me alentó a intentarlo. Cada vez que dudo, ella siempre está allí guiándome", dijo Ding.

"Nunca he pensado que soy una gran madre. Solo soy una madre a la que le gustaría lograr un progreso continuo para su hijo", dijo Zou.

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